Historia de lanzar una moneda: de Roma a la Eurocopa de 1968
Decidir con una moneda es una costumbre de unos dos mil años. Ha servido para nombrar ciudades, para abrir la historia de la aviación y hasta para decidir un pase a una final.
Roma: «nave o cabeza»
La referencia más antigua que se conserva del juego procede de Roma. El escritor Macrobio, en sus Saturnales (siglo V), cuenta que los niños romanos lanzaban monedas y gritaban «capita aut navia», «cabezas o naves». Las monedas de bronce de la época llevaban en un lado la cabeza del dios Jano y en el otro la proa de un barco. Los romanos tenían, por tanto, un juego muy parecido al nuestro, con nombres que dependían de las imágenes de su dinero. Ese patrón se repetiría después en cada idioma, como vemos en cómo se dice «cara o sello» en cada país.
Por qué una moneda y no un dado
Una moneda es el sorteo más sencillo: dos resultados, igual de probables, sin nada que preparar. Tiene además una ventaja práctica que la hizo universal: casi todo el mundo lleva una encima. El lanzamiento es rápido, sus resultados se ven de un vistazo y es difícil disputar el resultado si se acordó antes qué lado correspondía a cada persona. Esa neutralidad es la base de su uso en deportes, desempates y decisiones entre dos partes, como explicamos en el sorteo con moneda en el deporte.
Cuando una moneda nombró una ciudad: Portland, 1845
Una de las historias más conocidas es la del nombre de Portland, en Oregón. En 1845, los dos fundadores de la ciudad, Asa Lovejoy, de Boston (Massachusetts), y Francis Pettygrove, de Portland (Maine), querían nombrarla cada uno por su ciudad natal. Según la tradición, lo resolvieron con una moneda al mejor de tres lanzamientos. Ganó Pettygrove, y la ciudad se llamó Portland. La moneda utilizada, un penique de cobre de 1835, se conserva en la Sociedad Histórica de Oregón.
Los hermanos Wright, 1903
El 14 de diciembre de 1903, Wilbur y Orville Wright decidieron con una moneda quién haría el primer intento de vuelo con su Flyer en Kitty Hawk, Carolina del Norte. Ganó Wilbur, pero el aparato se detuvo tras despegar y sufrió daños. Tres días después, el 17 de diciembre, fue Orville quien logró el primer vuelo con motor controlado de la historia. Es un ejemplo curioso: la moneda decidió quién intentaría primero, no quién llegaría a la historia.
El desempate de la Eurocopa de 1968
En las semifinales de la Eurocopa de 1968, Italia y la Unión Soviética empataron sin goles tras la prórroga. En aquella época no existían las tandas de penaltis, y el reglamento preveía resolver el empate con el lanzamiento de una moneda, que se hizo en el vestuario. Italia ganó el sorteo, pasó a la final y acabó siendo campeona de Europa. Poco después, las competiciones empezaron a sustituir ese método por los penaltis.
De las apuestas a la ciencia
La moneda ocupa también un lugar en la historia de las matemáticas. Los primeros trabajos sobre probabilidad, en el siglo XVII, partían de problemas de juegos de azar. Jacob Bernoulli demostró con el lanzamiento de monedas la primera versión de la ley de los grandes números, publicada en 1713. En el siglo XX, matemáticos como Persi Diaconis estudiaron con cámaras de alta velocidad cómo vuela una moneda de verdad, y descubrieron que no es perfectamente justa.
Y hoy
Hoy lanzamos monedas en pantalla, pero la idea es la misma que la de hace dos mil años: poner una decisión en manos de algo que ninguna de las partes puede controlar. Si buscas el método en sí, lanza la moneda. Si te interesa la parte psicológica, lee decidir con una moneda: qué dice la investigación.
Fuentes
- Macrobio, Saturnales, libro I (sobre el juego romano de «capita aut navia»).
- Sociedad Histórica de Oregón (Oregon Historical Society), sobre la fundación de Portland y el lanzamiento de moneda de 1845.
- Biblioteca del Congreso de EE. UU. y Smithsonian National Air and Space Museum, sobre los vuelos de los hermanos Wright del 14 y del 17 de diciembre de 1903.
- UEFA, historia de la Eurocopa de 1968 (semifinal Italia-URSS decidida por sorteo).
- Visión general: Coin flipping (Wikipedia, en inglés).